27 de Febrero: fecha oportuna para limpiar la casa y empezar a bajar los precios

El Presidente Abinader tiene, entre otros, tres grandes problemas que lastran su ejercicio, laceran su credibilidad y ponen en peligro la gobernabilidad. Uno es la subida descomunal de precios en todo, especialmente, los alimentos.  Otro es la presencia dominante de la oligarquía en su gobierno. El tercero es la presencia de altos funcionarios indignos y/o ladrones que no han sido despedidos ni enjuiciados.

El primero es cotidiano, popular, masivo, irritante y perturbador y es tan fuerte que opaca cualquier logro o realizaciones en otras áreas. El segundo, tiene que ver con su credibilidad, su vocación de servicio y la sinceridad de su compromiso. El tercero, no requiere explicación sino ejecutar el despido.

El desmonte gradual de las exenciones a los combustibles de grandes usuarios, dependiendo de la eficiencia y velocidad de su ejecución, ahorrará mas de seis mil millones de pesos. Y, la regularización de las bancas, sujeta a los mismos condicionantes deberá producir ingresos adicionales y cuantiosos.

Este dinero, debería invertirse en importaciones masivas y de emergencia de los 10 renglones de mayor consumo y alzas de precio. Barcos con pollo, huevos, aceites, enlatados, granos, arroz, leche etc.  Aunque han subido de precio también en el extranjero, estas importaciones, por volumen y eliminando intermediaciones serán lo suficientemente asequibles y deberán venderse a precio de costo para reponer el fondo de emergencia creado y el Estado deberá asumir el costo de distribución local.

Como ya INESPRE no existe en términos operacionales ni a esta escala y como se trata de una emergencia efectiva durante un periodo definido la DEFENSA CIVIL, la más extendida red de servicios y asistencia pública en todo el país deberá jugar un papel estelar cuyos términos se definen en la propuesta que presentaremos antes del 27 de febrero. Sépase que esta inflación es una tragedia y le toca a la D.C. actuar como ocurre tras un ciclón o terremoto.

Anunciada la importación de emergencia de alimentos el Presidente reconecta de inmediato con una parte del país, no por el hecho de que resuelve con esa medida la carestía sino, porque da fe de su preocupación e interés por la suerte de los mas necesitados y de paso obliga a todo el resto del comercio a moderar sus márgenes de intermediación.

Al involucrar a la Defensa Civil por encima de INESPRE pero usando las facilidades de esta entidad, el Presidente convoca una parte del activismo de izquierda y lo involucra en resolver un problema en lugar de protestar. Aun a sabiendas de que las amenazas a la gobernabilidad no proceden de ese litoral.

Ahora bien, recuperar la confianza del pueblo en su buena fe y sanas intenciones es otra historia y no se resuelve importando alimentos sino limpiando su gabinete y alejando los ratones del queso y los gatos de la carne. La oligarquía no puede estar cerca de ni con la custodia del patrimonio nacional. Así de simple. ¿Por qué? Porque nunca les ha interesado cuidarlo sino descuartizarlo.

No es un problema de mascarillas, distanciamiento ni anuncios optimistas. Todo eso está bien, pero no sustituye lo esencial. La gente que votó y ha apoyado a Luis Abinader no lo hizo porque creyera en su sabiduría ni en su genialidad sino porque creyeron que era honesto y decente. Por eso no entienden ni aceptan que esa oligarquía sea dueña de medio gobierno ni que un tipo como Fulcar sea todavía Ministro de Educación.

Este país, tampoco entiende ni acepta gastar 800 millones de pesos en campaña publicitaria y no en un barco de comida. Para reconectar con lo cotidiano hay que bajar el precio de los alimentos y la única manera rápida es importando y distribuyendo. Para reconectar con la patria, con la fe ciudadana de los que creen y luchan por la justicia tendrá que desalojar del gobierno a la oligarquía.

El 27 de Febrero es fecha oportuna para limpiar la casa y empezar a bajar los precios..

Los detalles serán presentados como propuesta antes del próximo domingo