Bajo la falsa tesis de que el voto preferencial garantizaba más democracia

Bajo la falsa tesis de que el voto preferencial garantizaba más democracia, los partidos inúndanos por el empresariado, el narcotráfico y el bajo mundo, configuraron leyes que han terminado por llevar a la estratósfera el costo de las candidaturas.

Hasta un regidor (concejal) en un pueblo pequeño debe disponer de millones de pesos para ostentar la posición.

Pero antes de ser candidato de cualquier partido debe gastar ingentes cantidades de dinero, en procesos convencionarios o primarias.

Siento así el dirigente social, deportivo, religioso o líder popular se le hace imposible competir contra el crimen organizado, inmerso en la política o el empresariado voraz, ya que estos tienen recursos casi infinitos para gastar frente al nulo patrimonio de los verdaderos carpinteros de la política.

Como esos que llegan comprando candidaturas y ganándolas sobre esa base no tiene compromisos partidarios, la cultura del dame lo mío primero está imperando.

De no eliminar esta perniciosa modalidad de votación la gente seria, honesta y de vocación de servicio político terminará por dejar definitivamente tan noble práctica.

Daygorod Fabián Sánchez