Montecristi: su verdadera realidad

Por Daygorod Fabián Sánchez

El autor es educador. Reside en Villa Vásquez

Mi Provincia Montecristi, antes y ahora durante la pandemia del COVID – 19, tiene dificultades que ciertamente no han sido tratadas desde el ángulo correcto.

Su mayor actividad es la agricultura, sector duramente golpeado por el costo de producción y los bajos precios a los que tiene que vender sus productos, que paradójicamente están caros para el consumidor.

No se explica que esta provincia siendo el mayor productor de banano del Caribe, aún continúa en la inopia y en los últimos lugares del índice del desarrollo humano.

En el aspecto minero, la sal destaca, pero ha faltado apoyo para modernizar su extracción y cambiar la vida de los salineros.

Básicamente no tenemos industrias, lo que ha estancado explotar el potencial de la provincia.

El turismo pudiese ser nuestra mejor arma para la guerra del desarrollo, pero la falta de inversión pública y privada, no han permitido generar las condiciones necesarias para esos fines.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) el 61.3% de los hogares vive en la pobreza y el 23.5% en pobreza extrema. Sólo el 37% de los hogares tiene una ocupación que produce divisas, lo cual es preocupante, pues estos datos que cité son de antes de la pandemia, por lo que la situación posiblemente sea más calamitosa.

El ingreso per cápita es de apenas RD$18,000.00 (Dieciocho Mil Pesos Dominicanos), el cual supongo que se redujo fruto de los estragos de la pandemia.

A eso le sumamos que tenemos una inmensa fuga de cerebros, cosa que resulta irreparable en el tiempo y una quinta columna que evita el desarrollo de la Provincia.

Nuestros jóvenes no quieren vivir en Montecristi, ante la carencia de oportunidad y prefieren irse a otros litorales.