No existen muertos políticos

Por Daygorod Fabián Sánchez, Educador y Asesor Político

Un yerro comúnmente efectuado por quienes detentar el poder es pensar que los adversarios, sea pequeños o recién sacados del manejo del Estado, son muertos políticos.

Este criterio, el de muerto político, hace referencia a exponentes de la clase partidaria que tienen escasa posibilidad de llegar al poder o el margen de votantes que les apoya es muy ínfimo.

El problema es que en el caso de República Dominicana se debe ser cuidadoso al momento de aplicarlo. Nuestro comportamiento electoral es muy diferente al de otros países, donde entierran para siempre liderazgos.

Muchos pensaban eso del Dr. Joaquín Balaguer, más aún, luego de la forma en que salió del poder en el año 1978. La realidad fue otra ya que regresó y esta vez por 10 años más (1986-1996) y fue un elemento clave en las elecciones del año 2000.

El Ingeniero Hipólito Mejía salió sin esperanzas de regresar como primer mandatario, sin embargo, en el año 2012 estuvo apunto de ganar en primera vuelta, obteniendo más de dos millones de votos en su favor.

Estas reflexiones deben ser analizadas y consideradas a profundidad por los nuevos funcionarios y por quienes manejan el Estado, hoy en día,

Me parece que en algunos casos existe un excesivo pensamiento irreal de lo que es el votante dominicano. Eso lo ha detallado, con magistral destreza, José Frank Peña Guaba, el votante dominicano piensa en el aquí y ahora, en su situación particular. Si está bien, el país está bien y si está mal, el país está mal.

Ningún funcionario puede pensar que no existe oposición. Por ejemplo, no puede existir una figura al momento visible de la oposición, pero siempre ha existido entre un 35 y un 40% de votantes que simplemente no quieren al que está.

Además, en medio de esta crisis, del coronavirus, el principal candidato a vencer es la economía, no ningún partido.

Por lo común el votante no justifica las crisis, sino que le echa la culpa al que está manejando la cosa pública. Solo hay que observar que ningún gobierno, desde que inició la crisis, ha logrado reelegirse con éxito.