#OPINIÓN: A OCHO AÑOS DEL 4.0 % DEL PIB PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA, ¿QUÉ SE HA LOGRADO?

Por Ng Cortiñas

La dotación de mayores recursos presupuestarios a la educación pública dominicana, contrastada con los resultados que han tenido sus distintos indicadores, durante los ocho años que van desde el 2013 -año cuando comenzó la asignación del 4.0 % del PIB a la educación, hasta el 2020, vale la pena examinarlo, a propósito, también del inicio del año escolar 2021-2022.

Conforme a la Ley Orgánica de Educación número 66-97, el financiamiento a la enseñanza preuniversitaria está establecido en el Art. 197: “El gasto público anual en educación debe alcanzar en un período de dos años, a partir de la promulgación de esta ley, un mínimo de un dieciséis por ciento (16%), del gasto público total o un cuatro por ciento (4%) del producto bruto interno (PBI) estimado para el año corriente, escogiéndose el que fuere mayor de los dos, a partir del término de dicho período, estos valores deberán ser ajustados anualmente en una proporción no menor a la tasa anual de inflación, sin menoscabo de los incrementos progresivos correspondientes en términos de porcentaje del gasto público o del producto interno bruto (PBI)”.

En términos de la formulación y ejecución del presupuesto institucional, el ministerio de educación recibió en el 2012 un monto de RD$ 50,295 millones, para luego ser incrementado a RD$ 95,050 millones en el 2013, equivalente en proporción al PIB de un 2.1 % a un 3.6 %, un aumento de RD$ 44,755 millones y de un 1.5 puntos porcentuales, al comparar la dotación de recursos pre y post a la aplicación de la ley citada.

Desde el 2013 al 2020 la apropiación presupuestaria a la educación dominicana se ha realizado considerando la mayor métrica de las dos contemplada en el artículo indicado, es decir, el mandato del 4.0 % del PIB nominal estimado y no el 16.0 % del gasto público total.

Al auscultar la evolución del gasto público ejecutado por el ministerio de educación, podrá apreciarse que lo gastado en la enseñanza preuniversitaria tiene algo de sofisma, porque siempre ha tenido una desviación respecto a la aspiración de cumplir con el 4.0 % del PIB, con la excepción de un año; constituyéndose en un desafío para que las autoridades revisen el cumplimiento del mandato legal de la métrica y alinearlo al que la sociedad anhela.

Evolución del presupuesto ejecutado del ministerio de educación

Presupuesto en millones de RD$ y PIB en miles de millones de RD$

Año 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Presupuesto ejecutado   95,050 105,980 115,531 127,195 142,187 152,331 169,237 201,338
Presupuesto PIB registrado 104,790 117,026 128,226 139,491 152,106 169,433 182,489 178,266
PIB 2,619 2,925 3,205 3,487 3,802 4,235 4,562 4,456
% del PIB 3.62 3.62 3.60 3.65 3.74 3.59 3.71 4.51

Fuente: Páginas web de la Dirección General de Crédito Público y Banco Central

Como puede observarse en el cuadro, durante el periodo de tiempo examinado, solo en el año 2020 la educación pública dominicana recibió más recursos de lo consignado en la ley de educación, alcanzando un 4.51 % del PIB, equivalente a RD$ 201,338 millones ejecutado; en contraposición, a lo acontecido en el lapso de los años 2013 al 2019, cuando en ningún año el sector educativo fue dotado del 4.0 % del PIB registrado, sino que en promedio anual fue de un 3.64 %, para una desviación del orden de 0.36 puntos porcentuales del parámetro del PIB estimado.

En términos de monto, la educación pública ha recibido y gastado en ocho años un total de RD$ 1,10 billones; lo que significa que la enseñanza preuniversitaria hasta el 2020, el acumulado de recursos que ha gastado, llegó por primera vez desde el cumplimiento de la ley 66-97 a comenzar a superar la cifra del billón de pesos. Si el cálculo del 4.0 % del PIB hubiera sido sobre la base de lo registrado y no del estimado, la educación dominicana hubiera recibido un monto mayor, ascendente a RD$ 1,17 billones, para una diferencia de RD$ 62,978 millones, equivalente al 1.41 % del PIB nominal del 2020.

El entramado descrito en torno al presupuesto de la enseñanza preuniversitaria, ofrece espacio para abordar la asociación entre los nuevos montos de recursos públicos que ha recibido la educación pública con lo dispuesto por la Ley 66-97 versus los resultados de los principales indicadores educativos que se han alcanzado durante el periodo de tiempo examinado.

La fotografía que se le puede tomar a los resultados comparativos de los principales indicadores educativos del 2020 respecto a los del 2012, respaldan la afirmación de que, la educación pública dominicana ha avanzado, aunque le deparan grandes desafíos, como el acontecido en el Concurso de Oposición Docente de agosto del 2019, en la que participaron unos 49,566 postulantes, resultando aprobado 11,855, para un 23.92 % y reprobados el 76.08 % del total.

Las informaciones preliminares del Concurso de Oposición Docente de septiembre del 2021, publicada por la prensa nacional, dan cuenta que la historia del 2019 se estaría repitiendo ahora, en cuanto a la elevada cantidad de postulantes que resultaron reprobados en la evaluación.

Al examinar la tasa de cobertura neta del alcance del sistema educativo público entre los dos años comparados, el 2012 versus 2020, encontramos que la educación inicial pasó a tener una cobertura de estudiantes de un 39.4 % a un 57.1 %, la básica de un 90.2 % a un 95.9 % y la media de un 53.2 % a un 74.5 %, demostrativo del avance que en materia del alcance ha tenido la educación pública, respecto a una mayor proporción de ciudadanos en edad escolar, implicando una mayor tasa de escolarización.

De igual modo se ha comportado la tasa de asistencia escolar, al aumentar en todos los rangos de edad, que van desde los 3 a 17 años. El promedio simple de asistencia escolar en el 2012 fue de un 82.47 % y en el 2020 de un 88.81 %, equivalente a un progreso de 6.34 puntos porcentuales, favoreciendo con ello una mayor cantidad de horas/docencia del alumnado.

Por su lado, el indicador de culminación escolar varió favorablemente, al pasar en el nivel básico de un 73.7 % a un 95.6 % y el medio de un 49.4 % aun 55.8 %, para los años 2012 y 2020, respectivamente.

En cuanto al indicador de eficiencia, que mide la relación entre los recursos empleados y los resultados, también la educación mostró mejoría, al evolucionar de la siguiente manera: la población en edad escolar, mientras en el 2012 el 5.2 % abandonaba la escuela, para el 2020 se redujo a 3.0 %. En cuanto a los estudiantes promovidos, pasó para iguales años de un 85.7 % a un 94.0 % y los reprobados de un 9.1 % disminuyó a un 3.1 %.

En términos de su ubicación geográfica, el indicador de eficiencia en los años comparados sigue mostrando resultados desiguales entre las zonas rural y urbana, siendo la rural con menor desempeño y la urbana con mejor resultado.

Evaluando los resultados de las pruebas nacionales, basado en la escala del 0 al 30, encontramos que para el 2012 las calificaciones en las denominadas asignaturas básicas, registró el siguiente desempeño: en lengua española, la nota promedio fue de 16.7 versus la del 2020 que fue de 17.57, indicativo de una ligera mejoría, en matemáticas de 16.5 a 14.7, para un registro que muestra deterioro, en sociales pasó de 16.6 a 17.62, indicando un ligero cambio positivo y en naturales 16.1 contra 16.4, para una nota sin cambios de importancia. Las calificaciones rondan el punto medio del rango.

El resultado en matemática, debe ser resaltado, porque su bajo nivel impide el desarrollo de la capacidad del pensamiento y su utilización en una alta cantidad de disciplinas y profesiones académicas y en cuanto al español, clave de la educación, por las habilidades humanas que permite plasmar, al tiempo que contribuye a diseminar y potenciar el conocimiento.

Al ponderar los resultados descritos en los dos párrafos anteriores, puede afirmarse que encuentra respaldo el juicio de que, en las materias básicas, el sistema educativo público tiene poco que presentar como avance, al tiempo de revelar las carencias que el sistema tiene en cuanto a la calidad de los docentes: los medios frente a los resultados, sin soslayar el problema socioeconómico de la población escolar dominicana.

Respecto a la asociación de los alumnos/aula, para el 2012 era de 51.6 estudiantes por aula; mientras que, para el 2020 fue de 39.7 y con relación a los alumnos por docente, paso de 27.9 a 21.7. La disminución del tamaño de la clase y cantidad de estudiantes por docente, puede optimizar el proceso de enseñanza/aprendizaje, en la que la comunicación se hace más efectiva, dándole mayor rendimiento en las asignaturas, al tiempo de potenciar las aptitudes de los estudiantes.

Con relación a la tasa de analfabetismo, en la República Dominicana ha mejorado durante los últimos ocho años, al disminuir de un 9.8 % en el 2012 a un 6.3 % en el 2020.

En líneas generales, los distintos resultados que muestran los indicadores básicos educativos dominicanos, apuntan a que el empleo de mayores recursos presupuestarios ha permitido avanzar, pero nos encontramos lejos del óptimo. Los desafíos continúan y hasta tanto no se produzcan cambios sustantivos en la calidad del cuerpo docente, en los medidos de la enseñanza y en los métodos, la educación seguirá presentando resultados indeseables, como lo indican los de la prueba PISA en distintos años y que recojo en un último párrafo.

En Matemática, los estudiantes dominicanos obtuvieron el peor resultado de todos los países evaluados, quedando “Por debajo del nivel”, que es un promedio de 357.77. En Lectura obtuvieron un resultado de 342, apareciendo en el penúltimo lugar. En Ciencias, 336 puntos, quedando en los últimos lugares.