OPINIÓN: TAN BUENA ORGANIZACION Y RESULTÓ UN DESASTRE!

«Mi Punto de Vista»
Por Luis Disla.
Ciertamente parece ser que el PRM (anterior PRD) está marcado por el desastre y caracterizado por el desorden.
El presidente Abinader visitó Nueva York y dentro de su agenda estaba participar en una actividad con unos dos mil norteamericanos de origen dominicano, a los cuales otorgaría sendas nacionalidades criollas.
La actividad se realizó en el «Armory Arena Manhattan» en Manhattan N.Y. un estadio cerrado con capacidad de alojar 5000 personas, cuyo costo rondó por los 60mil dólares.
El montaje y la magistral organización estuvo a cargo del destacado dominicano Elieser Bueno, el cual llevaba todo bien ordenado hasta que llegó la dirigencia del partido a hacer la atollada; pese a los esfuerzos de Elieser para que todo saliera bien.
El programa protocolar estaba listo para ejecutarse, pero como siempre pasa en este partido, el caos y el desorden se apoderó de algunos mal llamados dirigentes, quienes tratando de buscar protagonismo cambiaron un programa protocolar bien organizado, por la improvisación.
Allí todo se violó, como decimos en el campo, «se sintió la vergüenza ajena».
Todo comenzó cuando entró al escenario la presentadora Celines Toribio a quien le atribuiamos grandes dotes de comunicadora hasta ese momento, la cual de manera inexplicable y poco profesional, se salió del programa establecido y presentó al presidente Luis Abinader, olvidando que el orden protocolar siguiente: bienvenida, entonación de los himnos nacionales de ambas naciones, presentación de la comitiva política que acompañaba al mandatario, tales como el Cónsul de NY Eligio Jaquez, el Secretario General del PRM José Ignacio Paliza, entre otros. Antes de la presentación formal del presidente (que de formal no tuvo nada) debían presentarse algunas participaciones artísticas y folclóricas que estaban pautadas para el evento y que nunca se dieron. A Camboy le tocaba interpretar dos canciones y quedó plantado, una agrupación de ballet y otra folclórica con los colores tricolor de nuestra bandera se quedaron con los moños hechos y los sombreros puestos. El camerino que se le preparó al presidente para su previa preparación ni se uso y todo fue un mar de confusión que comenzó y terminó con unas breves palabras del presidente de unos 15 minutos.
Como es normal, si la figura presidencial que debió reservarse para lo último, se presenta de primero, el resto de la actividad pierde su atractivo, así que todos los presentes se retiraron después que hablo el presidente. Todo pasó sin pena ni gloria, todo por la improvisación y el protagonismo.
Así fue como lo que pudo ser una gran actividad se convirtió en un verdadero desastre que puso en gran apuro al presidente Abinader.