SOBRE LOS PRECEDENTES JUDICIALES

Por Santiago Rafael Caba Abreu

El estudio con éxito, gracias a Dios, permitió que pudiera recabar experiencias fantásticas del derecho Constitucional, cuyo conocimiento hemos de promover, hasta lograr que pueda entronizarse en la formación académica de nuestros letrados jurídicos y en la sociedad general, la construcción de una educación constitucional en la Republica Dominicana, pues no basta que existan órganos que prevengan o anulen las inconstitucionalidades de los actos que emanen de la administración, sino que se necesita una concienciación útil para la eficacia de los derechos fundamentales y sus límites.

Con el inicio de este análisis, me propongo introducir el tema sobre los precedentes judiciales, los que abogo, en la medida en que sean fijados por los tribunales, deben ser debidamente registrados en un catálogo de los mismos, que permita disponer de un dispositivo de predictividad en el que se garantice permanentemente la seguridad jurídica del país.

Los precedentes forman parte del sistema normativo de nuestro derecho, pues las interpretaciones que realiza nuestro Tribunal Constitucional ha venido llenando de una extraordinaria labor de ponderación jurídica, y que constituye un legado a nuestra cultura jurídica, por lo que, como “órgano del Estado, independiente y autónomo”, el mismo está llamado a custodiar la constitucionalidad de las leyes y de todo acto de la administración pública, a fin de asegurar que, cualquier normativa que se dicte, esté enmarcada dentro de los límites regidos por nuestras normas constitucionales.

En el sostenimiento de esta tesis analizaremos la importancia y trascendencia legitimadora del sistema judicial en su conjunto al momento de realizar las ponderaciones interpretativas de las normas jurídicas en que subsume su labor. El Juzgador debe dejar expresado en el contenido de los motivos que dieron lugar a su razonamiento un registro coherente, con cuidadoso juicio y efectivo diseño, para plasmar el cumplimiento del deber ser, respecto a los principios básicos del derecho y asegurar la trasparencia judicial, la legitimidad de sus actuaciones, la seguridad jurídica del país, la eficacia y la vigencia de la constitución.

El principal objetivo para sostener esta tesis, es proporcionar las herramientas materiales necesarias para una reflexión en la que, muy seguramente, se obtengan instrumentos útiles para que todos los sujetos de derecho encuentren la actualidad jurídica que le permita construir una teoría sobre las bases de un caso ya resuelto, en la que su acción individual y el deber personal no se desvinculen de los intereses generales de la sociedad.

El hecho de que los distintos ordenamientos jurídicos ostenten problemas comunes, uno de los cuales está relacionado con la aplicación del Derecho a casos concretos, y especialmente porque es una necesidad análoga dar una solución justa a cada uno de los conflictos llevados a conocimiento del órgano jurisdiccional, y debido a que la ciencia jurídica no prevé dar solución a los innumerables casos que la práctica ofrece sobre la base de resultados en el que el Juzgador aplique el mismo razonamiento, obliga a los jueces y tribunales a entender que las soluciones dadas deben formar parte de una estructura radiográfica de arquitectura previsible, entendible, discutida y, finalmente, que sea parte de una perspectiva útil a la seguridad jurídica, al fortalecimiento institucional del sistema democrático y a la consolidación de la jurisprudencia, pero que a su vez permita el acceso al conocimiento de manera simplificada a cada ciudadano, puesto que con ello se garantiza la igualdad de condiciones para que cada individuo pueda tomar conocimiento del razonamiento en el que descansa la solución judicial de cada caso concreto, fijando un pensamiento o una corriente de pensamiento en donde se hace descansar el fundamento de la resolución dada. Así pretendo introducir una secuencia de artículos que forman parte de mis criterio sobre la necesidad de que los precedentes judiciales sean debidamente registrados, no para los letrados del derecho o los hacedores de sentencias, sino para toda la sociedad. Feliz noche.